Quizás sea esto lo que me merezco, yo no estuve mal por él ni un momento cuando terminé la relación, y él seguro que sí; ahora quizás me toque a mí para que no sea el único que lo pasó mal por aquello.
Ahora está haciendo todo lo que yo quería que hiciera, que saliera hasta altas horas de la noche conmigo, que bebiera, que hiciera tonterías... Conmigo nunca lo hizo, ahora sí. Quizás sus nuevos amigos le dan más de lo que yo le podía dar, quizás realmente sí vino bien que termináramos y él necesitaba ya otra cosa, aunque no lo sabía.
Pero yo no puedo evitar pensar, ¿tan mala era? ¿tanto le oprimía? ¿le obligaba a algo? Yo era la primera que le decía que viera el fútbol, que fuera a ver la semana santa, que saliera sin mí a hacer otras cosas, y decía que no quería. Ahora que no estamos juntos sí lo hace, ¿cuál era el problema? ¿acaso se sentiría oprimido a no hacerlo por mí?
Igual él no estaba tan agusto conmigo como pensaba, quizás también necesitaba liberarse de mis garras opresoras.
Me siento mal. No quiero ser una manipuladora, ni obligar a nadie a nada.
Pero pensándolo ahora, quizás no es eso, quizás es simplemente que yo quería pasarlo bien por la noche bebiendo, y él quería pasarlo bien viendo el fútbol o la semana santa, y en eso no somos compatibles, precisamente en algo bastante importante para cada uno. Él se divierte de una forma y yo de otra, y es algo que no podíamos compartir.
Creo que quizás los dos estábamos ya gastados, cansados, sólo que yo sí me di cuenta y él no. De echo yo ahora hasta lo veo mejor que conmigo.
Y otro más a la lista de los que me deja de hablar, diga lo que diga, ya no le intereso, no se acuerda de mí, es normal que no me hable como antes; pero no debería hacerlo, porque yo nunca dejé de hablarle a él.
En fin, ya veremos cómo termina todo esto.
Sé feliz ahora, ya que no lo pudiste ser conmigo, lo siento.

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