Muy buenas, no escribo nada aquí desde el 23 de Enero del 2016, hace ya más de un año, y si supierais lo que he vivido... ¿El motivo por el que vuelvo? Ya dije en su día que yo tenía otro blog, más conocido donde publicaba de todo, pero desde lo último que escribí, y sabiendo de su existencia una persona que no debería, no puedo volver a abrirlo para seguir allí, así que se quedará oculto en los rincones perdidos de internet (porque la verdad que con los años que lleva conmigo y todo lo que hay ahí, me da pena borrarlo).
El caso es que llevo un tiempo con ganas de volver a escribir y publicar, así que por fin he decidido entrar aquí de nuevo, aunque por su puesto que no dedicaré a este blog tanto tiempo como hacía en el otro, ni me interesan los seguidores, ni que se vea bonito, ni nada... A mí me gusta así, y únicamente entraré para escribir y me iré.
Antes de empezar, estuve leyendo algunas entradas antiguas desde la más actual, me quedé en la #60, donde ya dije: "hasta aquí". Me daba pena seguir leyéndome, igual que me han dado pena las últimas entradas escritas por muy "buenas" o muy "feliz" que yo dijera que estaba. ¿De verdad pensaba que yo era feliz con aquel chico? Como me doy cuenta ahora del auto-engaño que me hacía, no creo que ninguna de las cosas que escribía llegara a sentirlas de verdad (las buenas, claro; las malas sí). Aunque en el fondo me alegro un poquito por mi yo de antes, que a pesar de que ahora sepa que no sentía aquello de verdad, en aquel momento yo creía ser feliz, así que bueno, me quedo con esa ilusión que tuve. Eso sí, año y medio en una relación como aquella fue jodido, muy jodido. ¿Y eso de que ya era independiente y no necesitaba a nadie? ¡Un mojón! Ja ja ja. Volvemos con el auto-engaño...
joder chica, qué cacao de mente.
Después estuve con un chico (del que hablo que estaba conociendo en la entrada anterior) y... ¡plof! El peor de los peores, llegué a vivir con él bastantes meses, en los cuales me hizo un maltrato psicológico increíble, y también físico al final de la relación. A día de hoy me alegro por ello y explicaré el por qué: Por mucho que yo quisiera engañarme diciendo que era independiente, que era fuerte, etc... No lo era para nada, y vivir esa situación y salir de aquel pozo inmundo fue lo que de verdad me dio fuerzas, lo que de verdad hizo que yo empezara a quererme como me merecía, lo que cambió mi forma de pensar radicalmente, lo que me hizo sentir libre, grande, guapa, y todo lo que una persona debe sentir por sí misma, en resumen, a quererme. Y eso es una de las cosas que más agradezco de todo lo que me ha pasado en la vida, porque vivir en la miseria de mente que yo vivía antes, no era vivir.
Así que aquí estoy, fuerte, con proyectos, con ganas de vivir, conociendo un chico que ya va para cuatro meses y me lo da todo... Cuando antes no he tenido una relación en la que en el primer mes ya viera cosas que no me gustaban, este está batiendo todos los récords, y ojalá, de verdad, que siga así para siempre.
Tengo ilusión, me siento fuerte, me quiero, tengo amor... Esto es La Vida.


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